“Isla” de Ignacio Iturrioz (UY)

Del 18 de noviembre de 2017 al 12 de febrero de 2018
Fotogalería Peñarol

Isla es una historia de despedida. Una perdurable, que se relata en un reloj parado que cuelga en una pared de azulejos de una cocina calurosa a la hora de la siesta. Las agujas de ese reloj están condenadas a marcar, una y otra vez, la misma hora. Dan saltitos tenues, siempre en el mismo momento. Dicen: ahora, ahora, ahora, ahora, siendo ahora el instante que sobreviene justo antes de un final.

En Isla los días son largos y soleados y las noches son largas y oscuras. Hay días en los que sólo hay mediodía. Hay días en los que el sol no se pone. Hay noches que duran una eternidad. En esas noches sólo los perros salen, y lo hacen vestidos y pidiendo perdón o pidiendo clemencia.

Las arrugas, en Isla, están primero, por delante del fondo, de la circunstancia y sus motivos. Marcan caminos que podrían llevarnos a una prehistoria de reptiles, talas, coronillas y forajidos escondidos en el monte, una de isleños alistados para perseguir a los forajidos, una de vencedores edificando un pueblo de pepitas de oro. Las arrugas muestran los caminos de una canción y luego muestran el eco de esa canción. Después del eco viene el silencio. En ese silencio titilan las agujas en la siesta de Isla.

Todo acá es doméstico. El exterior también es casa. A la manera de las pinturas rupestres, de los testimonios tenaces de esas pinturas, de los jeroglíficos que en la antigüedad hablaban de los usos, las costumbres y los miedos de la gente, hay en Isla paredes que cuentan cosas o que proponen acertijos. Un pájaro puede ser un dinosaurio o un gato. El mundo tiene algo de candidez e iridiscencia.

Los colores se confunden con la piedra, la piedra se confunde con la tierra, y en todos lados hay grietas. Esas aves raras quedan grabadas en la pared, acaso para decir, un día, más adelante: yo estuve ahí. Yo estuve ahí, en esa isla.

Somos unos pocos. Somos viejos. Somos niños. Somos la misma cosa enardecida.

Ya empezamos a cerrar la casa. Tapemos el televisor. Cerremos la cortina. Vamos a extrañar el sol, las distintas clases de sol. Vamos a extrañar su brillo cuando se posa en el pelo de la yegua. El pasto verde. ¿Llevamos el pájaro? ¿Quedará en la jaula? ¿Lo liberamos? ¿Qué hacemos con los muertos? ¿Qué hacemos con la res o la gallina? ¿Celebramos? ¿Lloramos? ¿Llevamos este mantel, los retazos de la cortina? ¿Y Cristo? ¿Queda?

No habrá taperas en Isla. No habrá taperas y el abandono no será súbito. No habrá Pompeya ni lava. Saldremos de a poco. Ahora, ahora, ahora, ahora. Cada vez que se diga “ahora” estaremos saliendo. Las sombras quedarán un rato más. Luego, tal vez, adiós. Y luego, tal vez, lo que viene después.

Inés Bortagaray

 

Isla es fruto de un período de vida en el cual Ignacio Iturrioz decidió recorrer el interior rural de Uruguay en una búsqueda personal mediada por el paisaje, las diversas culturas e historias del país. Durante cinco años, entre 2010 y 2015, el autor visitó la localidad de Isla Patrulla, en el departamento de Treinta y Tres, deambulando al ritmo desacelerado con su cámara de 35 milímetros. En el marco de la plataforma Vivencial del MUFF –el nuevo Festival de Fotografía organizado por el CdF– esta muestra ofrece una selección de las imágenes producidas en Isla Patrulla, en las que se aprecia la vivencia de un tiempo ajeno a la experiencia urbana, imágenes que evocan una sensación dilatada del tiempo y del espacio y un cuestionamiento sobre la existencia y la soledad.

Ignacio Iturrioz (Montevideo, Uruguay, 1978) estudió fotografía con Héctor Borgunder y luego amplió sus conocimientos en el ámbito de las artes y la comunicación visual con estudios en la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de la República. Integró el equipo de fotografía del diario La República entre 2004 y 2005; en 2007 ingresó al taller de Roberto Schettini, donde se dedicó a desarrollar un lenguaje autoral.

En 2008 Ignació decidió comenzar una serie de viajes al medio rural de Uruguay en búsqueda de material para su actividad. Fruto de estos primeros viajes es el trabajo titulado Life is too short, seleccionado como libro de autor en la convocatoria de ediciones del CdF en 2010.

En 2013 recibió la beca de trabajo en el festival internacional de fotografía San José Foto (Uruguay), por su proyecto “Isla”, y en 2015 participó de la muestra anual del colectivo WCM-OPEN en Heidenheim (Alemania). Actualmente reside en el sur de Alemania.

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