El vuelo del ganso

El grupo se reúne todos los sábados desde el 16 de julio de este año en la sede de la Comisión de los Vecinos frente a la Fotogalería de Parque Rodó. Actualmente son 12 participantes: Agustín González, Amparo Domenech, Ana Oliva, Cecilia Nicora, Celme Fernandes, Denize Entz, Javier Cirioni, Mathias Zitto, Raúl Guerrero, Paula Guerrero, Rossana Gaudioso y Tatiana Bentancor. A continuación presentamos un texto escrito por los activadores del grupo Maximiliano Sánchez y Nicolás Vidal.

El parque, nuestro primer barrio. Estamos en esta semana promediando el camino junto a este hermoso grupo, tan heterogéneo en personalidades y experiencias de vida.
En lo que llevamos recorrido sus integrantes han atravesado varias etapas: conocerse como grupo, como vecinos, como individuos sensibles con vivencias personales que al compartirse han ido caracterizando al colectivo, que vive con entusiasmo su amor por el barrio.
Parque Rodó: espacio urbano que a través de su diseñada geografía propicia el encuentro, el esparcimiento, el disfrute; que conecta con los sentidos mediante los espacios verdes, el lago, la rambla y la playa; con un paisaje sonoro propio, lleno de aves, de viento, rumor de olas que se mezclan con las voces de los paseantes, el bullicio de los niños y la urbanidad de los coches y juegos mecánicos con sus altavoces musicales.
Esta intensidad sensorial se refleja en las vivencias de los participantes: Javier y su salida matinal a correr y tomar fotos llenas de fantasía; Paulita –la hija de Raúl y la más pequeña del grupo– que aprendió de voluntad y de rasguños en su patinar en la pista de la rambla frente al hotel; Tatiana y su esfuerzo por transmitir en imágenes visuales los sonidos del lugar; Ana que al recorrer diariamente el parque en compañía de su perrito Pepe se conecta consigo misma.
Pero no sólo la zona verde y la costa se vive con esta intensidad. Al introducirnos en las calles del barrio nos encontramos con Amparo –integrante del grupo, oriunda de Fray Bentos–, afincada en el parque, quien como signada por su poderoso nombre brinda cobijo a toda su familia, que encuentra en su casa del Parque Rodó un espacio donde permanecer en sus estancias en la capital.
También al resguardo de la arquitectura nos encontramos con las vivencias de Denize en su casa familiar –donde siempre vivió–, quien atesora recuerdos que se expresan a través de los objetos que han acompañado sus años en el barrio, cada uno con una historia que contar. Así, por ejemplo mientras recorremos el sótano de la casa nos muestra una antigua bicicleta que perteneció a su padre y su contemplación desencadena bellas historias que comienzan en tramos cortos a pedal de calles cercanas, pero al avanzar la narración evocan historias de viajes más largos, de inmigrantes alemanes, de barcos que transportan identidades desde lugares muy lejanos.
Con muchas historias como estas la experiencia continúa hasta diciembre, con el desafío que implica traducir su riqueza al lenguaje de la fotografía, pero más que nada la importancia y el orgullo de poder comunicar a través de una mirada personal: de compartir una vivencia.

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